domingo, 14 de noviembre de 2010

Bienaventurados los que por Mi causa…

El pasado domingo día 7 no pasó desapercibido el hecho de que tuviera que celebrarse una misa fuera del recinto habitual, haciéndose en pleno monte, en la Sierra de Guadarrama.

Visto en perspectiva cristiana, no puede decirse que fuera coincidencia las lecturas del domingo, y a ellas hizo clara y rotunda referencia el oficiante, Fray Santiago Cantera, en su homilía:
Jesús nos habla de la inmortalidad, pues Dios «no es Dios de muertos, sino de vivos, porque para Él todos están vivos». Dios desea que todos podamos llegar a gozar de la visión de Él en el Cielo.

Los Macabeos son un ejemplo de martirio en tiempos de persecución religiosa. No tenían miedo a la muerte, porque creían en el premio eterno. Jesucristo ha culminado lo que ellos anticiparon y se ha convertido en el Gran Mártir de la verdad y del amor de Dios, la Víctima que se ha ofrecido al Padre para redimirnos del pecado y abrirnos las puertas del Cielo. Por eso todos los mártires han dado desde entonces su vida por Él y con Él.

Y mostró que no es necesario ‘actualizar’ las lecturas de hace tanto tiempo: ya son actuales:
Hoy vivimos tiempos difíciles para la fe en España y el testimonio de los mártires debe servirnos de estímulo frente a la adversidad. Ayer mismo celebrábamos la memoria de los mártires españoles del siglo XX. En el avión de venida, el Santo Padre Benedicto XVI dijo ayer que España está sufriendo una ofensiva laicista muy semejante a la de los años 30. Vosotros mismos lo podéis contemplar hoy en esta celebración, que a mí me recuerda a las misas del Beato mártir Jerzy Popieluszko en la Polonia de los años 80.

La contundencia la dedicó, precisamente, a la propia Iglesia:
Es preferible una Iglesia mártir −y recordemos que la palabra mártir significa “testigo”− que una Iglesia connivente con el mal por temor a perder un bienestar temporal. A medio y largo plazo, la Iglesia que realmente pervivirá será la primera.

Y es que acababa de hacer referencia al atentado en Bagdad contra los fieles cristianos reunidos en un iglesia, ahora hace dos semanas:
Debemos mirar el valor de los mártires para llenarnos nosotros mismos de valor. Traigamos a la memoria los cerca de 50 católicos asesinados esta semana en Irak por elementos islamistas. Ojalá los católicos españoles seamos capaces de decir con convicción lo que ha dicho el cardenal arzobispo de Bagdad: «No tememos la muerte».

Tal vez sea casualidad, pero como he dicho antes, no sea coincidencia, ni siquiera en la fecha.

Las referencias obtenidas hasta hoy demuestran que el procedimiento de las sacas fué, con escasas variantes, el siguiente: con algunas fechas de antelación se preparaban las listas, que simplificarían, a la hora de la saca, la concentración de los presos elegidos. Parece ser que en las expediciones del 7 y 8 de noviembre figuraban prevalentemente militares, a muchos de los cuales se había ofrecido días antes la incorporación al frente rojo, obteniendo respuesta negativa. Por lo general, la autorización de salida de presos por parte de la dirección del penal sólo tenía lugar contra presentación de una orden superior, emanada de ordinario de la Dirección General de Seguridad o los organismos que la sustituyeron. En todo este mes se añadió el inexorable agravante de que las órdenes de ‘traslado’ de presos fueron interpretadas en su mayor parte como patente para liquidarlos sin ulteriores responsabilidades. Las firmas de Manuel Muñoz como director general de Seguridad; la de Vicente Garante Linares, como subdirector, y la de Serrano Poncela, como delegado de Orden Público de la Conserjería de Gobernación de la Junta de Defensa, han quedado estampadas en documentos de esta índole, cuyas listas de nombres, insertas en la orden de traslado o libertad, corresponden a otras tantas víctimas fusiladas minutos después.
Consta, igualmente, que en otras ocasiones el sistema fué mucho más contundente y arbitrario: al director de la cárcel le era presentado tan sólo el volante firmado por la autoridad superior, y los portadores de éste, policías y milicianos por lo general, escribían delante de la firma, por su propia iniciativa y en la misma cárcel, los nombres del trágico traslado.
Las expediciones de presos más nutridas correspondieron al día 7. Refiere Fernández Arias que el delegado de la Cruz Roja Internacional, doctor Henry Henney, pidió y obtuvo del gobierno, invocando el Convenio de Ginebra, la relación nominal de los presos salidos de las cárceles de Madrid el día 7 de noviembre con supuesto destino a la prisión de Alcalá. De los 1.600 nombres de la lista sólo 300 llegaron allí, en tanto que los demás fueron fusilados en Torrejón de Ardoz y Paracuellos del Jarama. (…)
El elenco de sacerdotes y religiosos sucumbidos en este primer holocausto, el día 7, no figura explícita ni completamente en ninguna de las fuentes citadas. Para reconstruirlo hubimos de de sumar noticias muy dispersas, recogidas la mayoría en informes de los institutos religiosos afectados. Hasta ahora no existe, que sepamos, un índice conjunto sobre los eclesiásticos muertos en ésta y la siguiente jornada.


Las sacas se interrumpieron el día nueve (festividad de Nuestra Señora de la Almudena, coincidencia o no), pero se reiniciaron a finales de mes. Según testimonio de Gregorio Muñoz Juan, uno de los enterradores forzosos de la vecindad de Paracuellos: “«Estoy completamente seguro que el día 28 de noviembre de 1936 un sacerdote religioso pidió a las milicias que le permitieran despedir a todos sus compañeros y darles la absolución, gracia que le fué concedida. Dicho sacerdote o religioso fue abrazando a cada uno de sus compañeros y, arrodillados en tierra, les daba la absolución; al menos (dice a preguntas insistentes sobre el particular) hizo sobre ellos la señal de la cruz, como cuando absuelven al penitente en la confesión. Una vez que hubo terminado, pronunció en voz alta estas palabras: ‘Sabemos que nos matáis por católicos y religiosos; lo somos. Tanto yo como mis compañeros os perdonamos de todo nuestro corazón. ¡Viva Cristo Rey! ¡Viva España!’»

Créditos:
Fotografía de la Cruz y Monasterio del Valle de los Caídos, tomada desde Cercedilla en julio de 2008, por el autor.
Portada y textos transcritos de Historia de la persecución religiosa en España. 1936-1939, de Antonio Montero, según la primera edición, de abril de 1961, de la Biblioteca de Autores Cristianos (pp.334-336, 342).

9 comentarios:

  1. Verdaderamente, el odio a lo religioso que los sociatas están instaurando a base de funestas leyes e ingeniería social algún día reventará por algún lado; saltará el resentimiento por los aires como la lava que lleva años amenazando con soltar el fuego que aún tolera el volcán.
    Después, que no se rasguen las vestiduras los hipócritas y los irreverentes como han hecho cuando el Papa ha denunciado la deriva anticlerical que está tomando desgraciadamente nuestro país desde que esta piara de cerdos tomó el poder.

    He vivido durante tres años bajo la falda de la sierra Guadarrama durante una época bastante complicada, bajo la atenta mirada de la Santa Cruz de Cuelgamuros. Esa cruz me ha proporcionado consuelo cada vez que mis ojos se cruzaban con ella.

    Pd: Preciosa foto desde Cercedilla. Si me tocase esta noche un cupón de la once, mañana mismo me iría para allá. Ese lugar es mágico.

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  2. Señor De bate, ya sabe Usted que en este país está muy mal visto cantar las verdades del barquero, y más aún si quien lo hace es religioso y tiene reconocida autoridad para hablar.

    Lamentablemente, no será la última anotación sobre este tema que yo, Dios mediante, pueda traer a estas páginas.

    P.S. Por si le sirve de acicate para llegarse allí, mi padre es de Cercedilla (por lo que aplicaré lo de mágico para el resto de la sierra)

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  3. ¿Qué te parece esta nueva deposición intelectual (que pide mármol) del mequetrefe, Posodo?


    "Que nadie imponga una moral. La moral de cada uno es la que se impone cada uno".

    Sólo tenemos que echar un vistazo a sus nenas para entender que éste tipo es un idealista radical que comulga plenamente con su inmoralidad.

    Pd: Supongo que habrás recorrido más de una vez el majestuoso ascenso a Cotos en el tren cremallera.

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  4. Estuve a punto de acabar viviendo en Cercedillas, no lo hice por la carretera tan complicada que tiene para llegar a la A6. 40 minutos hasta Las Rozas todos los días es demasiado hasta pa mí, que me encanta hacer Km con el coche.

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  5. La Iglesia tiene una edad considerable y (griega, griega, griega) ahí sigue. Seguramente también sabrá sobrevivir a CetaPé

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  6. Pues en plena línea con su maléfico buenismo.

    (Pues no, no he subido en ese tren. En cambio sí he recorrido la calzada romana de la Fuenfría.
    Sí es cierto que no está a una distancia para tener que desplazarse mucho, pero Larrea todavía está, ¿no?)

    Sí, sobrevivirá. Lo triste es que se queden jirones en el camino.

    Un saludo.

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  7. S.Cid:

    Que la Iglesia sobrevivirá a ZP, está claro. De lo que tengo más que sospechas, es de si podremos hacerlo los demás...

    Saludos

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  8. Guido: Jajajaja, muy bueno. Pero a mí lo que se me ocurre es que si acaso fuéramos afortunados y lo lográramos (sobrevivir a ZP), entonces nos esperará (que vendrá, vendrá, a pesar de todo vendrá) MR12 a darnos la puntilla.

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  9. Venga, ánimo. Siempre nos quedarían Bono y Gallardón en Entrevías.

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