sábado, 11 de agosto de 2012

Una antigua pero actual, y clara, propuesta de vida

Con paciencia, todo llega, y con independencia de las dudas sobre si fue un año u otro, el caso es que es en éste de 2012 cuando se ha celebrado el VIII Centenario de la conversión de Clara de Asís, es decir, del momento en que abandona la vida cómoda de una aristócrata medieval, y se acoge a la pobreza establecida cinco años antes por un vecino suyo, conocido como Francisco.

¿Cómo no proponer a Clara, junto a Francisco, a la atención de los jóvenes de hoy? El tiempo que nos separa de la época de estos dos santos no ha disminuido su atractivo. Al contrario, se puede ver su actualidad si se compara con las ilusiones y las desilusiones que a menudo marcan la actual condición juvenil. Nunca un tiempo hizo soñar tanto a los jóvenes, con los miles de atractivos de una vida en la que todo parece posible y lícito. Y, sin embargo, ¡cuánta insatisfacción existe!, ¡cuántas veces la búsqueda de felicidad, de realización, termina por desembocar en caminos que llevan a paraísos artificiales, como los de la droga y de la sensualidad desenfrenada! También la situación actual con la dificultad para encontrar un trabajo digno y formar una familia unida y feliz, añade nubes al horizonte. No faltan, sin embargo, jóvenes que, incluso en nuestros días, recogen la invitación a fiarse de Cristo y a afrontar con valentía, responsabilidad y esperanza el camino de la vida, también realizando la elección de dejarlo todo para seguirlo en el servicio total a él y a los hermanos. La historia de Clara, junto a la de Francisco, es una invitación a reflexionar sobre el sentido de la existencia y a buscar en Dios el secreto de la verdadera alegría. Es una prueba concreta de que quien cumple la voluntad del Señor y confía en él no sólo no pierde nada, sino que encuentra el verdadero tesoro capaz de dar sentido a todo.

Desde hace pocos años, precisamente en un Convento de las Clarisas, el de Lerma, ha habido un curioso fenómeno de vocaciones juveniles. Este fenómeno, ha acabado eclosionado en un nuevo Instituto Religioso, el de Iesu Communio, aprobado hace año y medio por el Papa. No sé cuáles son los fundamentos del nuevo Instituto, ni la diferencia con las Clarisas (creo que no mantienen la clausura); en todo caso, como dijo Jesús, “por sus frutos los conoceréis”.

En resumen, que hoy, festividad de Santa Clara de Asís, tal vez sea un buen momento para reflexionar sobre “el sentido de la existencia y a buscar en Dios el secreto de la verdadera alegría”.

(Y si, a pesar de la cercanía a un convento de Clarisas, no es ése el camino al que llama Dios, lo mismo hay que llegarse a Lerma, ¿no?)

Créditos:
Extracto de la carta remitida por S.S. Benedicto XVI al Obispo de Asís, fechada el 1 de abril de 2012, Domingo de Ramos, con motivo del VIII Centenario de la conversión de Clara de Asís.
Fotografías del cartel preparando el VIII Centenario, y de la estatua de Santa Clra, en el Monasterio de la Trinidad de Valencia, en abril de 2011, del autor.
Fotografía de la fachada del Convento de Santa Clara (Clarisas Capuchinas), de Valencia, en febrero de 2011, del autor.

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