viernes, 31 de mayo de 2013

Dios los cría…

Hace un tiempo, cuando tenía en casa los libros desorganizados (no como ahora, que los tengo cuasi-desorganizados), hubo un día en que me di cuenta de una casualidad… o no.

En un estante se encontraba un ejemplar de Polvo de líneas, conjunto de relatos de Carlos Semprún Maura, editado por Pre-Textos. A su lado, también editado por Pre-Textos, estaba La asamblea de los muertos, de Julia Escobar.

¿Y?

La casualidad de los libros reside en el doble hecho de que el primero, escrito originalmente en francés, estaba traducido por la autora del segundo; y de que el relato que da nombre al primero, no deja de tener cierta vinculación con lo narrado en el segundo.

Los intentos posteriores de reorganización de los libros han hecho que ahora ya no estén juntos, pero ha habido un relevo, provisional, pero relevo, al fin y al cabo.

La novela que estoy leyendo toma su título de un verso de un poema, y en la curiosidad de averiguar si dicho poema lo tenía en casa, el domingo me fijé en un ejemplar de poemas de Keats para comprobarlo.

Justo al lado de dicho libro, colocado con el lomo hacia arriba, y por tanto, no fácilmente identificable, se hallaba El tío Petros y la conjetura de Goldbach, en cuya búsqueda había estado buena parte del fin de semana, lo que me permitió publicar la correspondiente anotación.

En resumen, que Dios los cría… y los libros se juntan, no sólo en mi casa, sino también en el Parque del Retiro, en Madrid, donde este viernes se inaugura la Feria del Libro.

Nota:
Por cierto, el poema en cuestión no lo encontré debido al pequeño detalle de que no era de Keats, sino de Yeats. Aun así, en el primer libro que pude hojear de Yeats… tampoco estaba.

Créditos:
Cubiertas de los libros en cuestión.

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