jueves, 24 de octubre de 2013

Formas en el llamar

Dentro de una semana, hace años, tendríamos una eclosión de representaciones teatrales de una obra muy concreta; ahora, no. El teatro ya no es lo que era, y los hay que tienen que llamar a muchas puertas antes de atreverse, no ya a estrenar, sino a reponer títulos con gran éxito en su día.

Hablando de llamar a las puertas, uno de los momentos más recordados de la obra referida es cuando el criado del protagonista que da título a la obra, concreta la procedencia de cierto sonido cuanto menos incómodo:
Que esa aldabada postrera
ha sonado en la escalera.

Expresión que nos recuerda que en su época la forma habitual de llamar a las puertas era, omisión hecha del golpe directo del puño o de los nudillos sobre la hoja, mediante el uso de la aldaba, la cual podía presentar diversas formas, desde las más sencillas hasta las más elaboradas o barrocas.

En mi reciente viaje a Madrid he tenido oportunidad de ver numerosos ejemplos, de los que traigo algunos a esta anotación.

También, hablando de llamar, en la obra en cuestión es famoso el momento en que el protagonista clama:
Llamé al cielo, y no me oyó;
y pues sus puertas me cierra,…

Por ello, no está de más cerrar la anotación con ejemplos que seguro abrieron las puertas en muchos casos apurados. Naturalmente, me refiero a la Iglesia, en este caso, conventos.

Créditos:
Extractos del Acto Segundo de la Segunda Parte, y del Acto Cuarto de la Primera Parte, de la obra de teatro Don Juan Tenorio, de José Zorrilla, tomados de la décima edición (30 de junio de 1978) realizada por Espasa Calpe como número 180 de su colección Austral (pp. 129 y 103), de la biblioteca del autor.
Fotografías de las aldabas existentes en las puertas principales de las Reales Academias de Historia y de Bellas Artes de San Fernando, de la actual sede del Gobierno de la Comunidad Autónoma, y de los Conventos de las Descalzas (puertas laterales izquierda y derecha) y de la Encarnación, en Madrid, en octubre de 2013, del autor.

2 comentarios:

  1. Te han quedado muy chulas. Me gustan.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. La puerta de mi casa, donde nací y viví mis primeros añitos, también tenía aldaba y me sacó de algún apuro en más de una ocasión, jaja... Qué recuerdos tan bonitos, y qué artilugio tan inteligente :)

    Opino como María Gaetana, muy chulas.

    :)

    ResponderEliminar